Primera jornada de gastro-senderismo

MONASTERIO SANTO ESPÍRITU-MONTE PICAYO

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Creo que todos hemos quedado contentos, con el día que ha salido, con la escasa dificultad de la excursión (excepto alguna bajada) y con la buena comida con que nos hemos premiado. Adjuntamos el mapa del recorrido realizado. Han sido 13 km, con un desnivel acumulado de unos 430 m. Esperamos que los que han fallado se “piquen” y se apunten a la próxima.Lo hemos pasado muy bien

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Nueva jornada de senderismo. Chelva: Peña cortada – Ruta del Agua

Copia de IMG_9568Los partes meteorológicos anunciaban ya la definitiva llegada del invierno, aunque aún quedaba un mes, con la entrada de una ola de frío, pero eso no nos amedrentó. La verdad es que no hizo demasiado frío.
Llegamos a Chelva sobre las 9h de la mañana y nos pusimos enseguida de camino seis senderistas y Roco (el perro). No tardamos mucho en quitarnos la ropa de abrigo. Sobre las 10h ya estábamos disfrutando del precioso paraje del conjunto de Peña Cortada, un acueducto romano excavado en la roca, con espectacular puente sobre la rambla de Alcotas, construido con la piedra extraída de una “peña cortada” por los propios romanos, que da paso a una sucesión de túneles con ventanas abiertas al barranco. Otra excepcional obra de la ingeniería romana, que siempre nos sorprende por su antigüedad. Al parecer, pretendía llevar agua hasta Edeta (Lliria), pero no llegó a terminarse.
A la salida de los túneles nos sentamos a almorzar, mientras iban llegando oleadas de senderistas provenientes de Calles, en sentido contrario al nuestro. Tras el cafelito y la mistela, continuamos la ruta, descendiendo por un espectacular sendero muy bien preparado, que nos llevaba hasta el fondo de la garganta de la rambla de Alcotas, por donde discurría el agua, para sorpresa nuestra (en estos tiempos es difícil ver una rambla con agua). Cruzamos el cauce varias veces y poco a poco se fue ensanchando la garganta, hasta desembocar en el río Tuejar a su paso por Calles. Tomamos el río aguas arriba, sin cruzarlo, por un paseo, apacible ahora, pero que denotaba visibles huellas de una buena riada, fruto de un temporal ocurrido al mes anterior. Es el comienzo de la Ruta del Agua, que conduce de nuevo hasta Chelva.
La Ruta del Agua esconde muy bellos parajes fruto de la erosión y la fuerza del río, que ha sido aprovechada en tiempos pasados para la explotación de molinos y fábricas de luz, cuyos restos se pueden ver a lo largo del recorrido. Llegando a Chelva hay un área de recreo en el lugar llamado Molino Puerta y un poco más adelante la Playeta, donde los chelvanos toman el baño en verano.
Finalmente acometimos la dura pendiente que asciende hasta Chelva e hicimos un bonito recorrido por las callejas de los barrios árabe, morisco y judío, pasando por la plaza y su impresionante iglesia. Terminamos con una suculenta y reparadora comida en el Restaurante los Pacos.
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Senderismo al Nacimiento del río Palancia

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Ayer disfrutamos de un excelente día de senderismo por la cabecera del río Palancia en Bejís, primero paseando junto al río entre cascadas, saltos de agua y pozas que invitaban al baño, en medio de una bonita arboleda adornada de los colores del otoño donde disfrutando del almuerzo y después accediendo desde el barranco que da origen al río, pasando por un estrechísimo desfiladero, hasta llegar al propio nacimiento del Palancia.
Habíamos quedado en la puerta de la Parroquia a las 8h de la mañana 11 personas, pero a última hora nos fallaron 3 y nos fuimos hacia Bejís, repartidos en dos coches. Más tarde acudió otro coche con dos niñas de corta edad, que, aunque no hicieron todo el recorrido, también disfrutaron del día. Iniciamos la marcha sobre las 9,45h, desde la Fuente de los Cloticos, bajando hasta la orilla del río, donde hay una preciosa cascada y lugar para el baño, pero aunque la claridad de las aguas invitaba a ello, la temperatura ambiente era de unos 17º, así que, tras las pertinentes fotos, seguimos paseando aguas abajo, hasta un lugar donde cruzamos el río, para lo cual nos cambiamos las botas por las chanclas que llevábamos. El agua estaba a una temperatura ideal para el caso y fue un verdadero placer. Al otro lado había una mesa de piedra con bancos, bajo un nogal y allí disfrutamos del bocata del almuerzo y de alguna que otra nuez. Reanudamos el camino, ahora río arriba, hacia el poblado de El Molinar, pasando por el nacimiento de La Mina, detrás del camping los Cloticos, donde pasaban unos días un grupo de chavales que estaban más adelante practicando la tirolina.
El Molinar es un pequeño caserío que han rehabilitado, donde te puedes hospedar, ideal para grupos. Desde allí nos metimos en harina, acometiendo una senda de pendiente media, pero que de vez en cuando dejaba de ser tan “media”, con el consiguiente resoplar de más de uno, pero que tenía el premio final de un mirador sobre la garganta del río, que valía la pena. Desde allí se iniciaba un corto pero vertiginoso descenso hasta el barranco que da origen al río, del cual solo recorrimos los últimos 500m, de los más de 3.000 que tiene. El recorrido por el barranco (por supuesto, sin agua) era precioso, entre rocas horadadas por las corrientes, árboles de múltiples colores otoñales y vertiginosas paredes a un lado y otro. Cada vez se estrechaba más hasta llegar a un punto en que se convierte en un estrecho desfiladero entre 1m y 2m de ancho y altísimas paredes, con alguna poza (menos de las que serían deseables, por la escasez de lluvias), que había que ir sorteando y evitando deslizarse por las resbalosas rocas. Cuando el desfiladero se ensancha de nuevo, ya encontramos el nacimiento del río, que fuimos acompañando hasta llegar a la pista forestal que en unos 3 km, nos dejó en el punto de partida. A mitad de la pista nos estaban esperando los que llegaron en el tercer coche con las niñas y que nos habían traído la comida, de la que disfrutamos al aire libre en el acogedor área de recreo de la Fuente de los Cloticos.

Excursión al río Carbó

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No todos los planes salen a pedir de boca y hay que adaptarse a las circunstancias. Teníamos programada esta excursión para el domingo 26 de abril, pero la amenaza de lluvia nos hizo aplazarla, realizándola finalmente el día 1 de mayo.IMG_8229
Fue una excursión preciosa, que partiendo de Villahermosa del Río (Castellón), recorría el lecho del río Carbo, que nace en las faldas del Penyagolosa y es afluente del río Villahermosa. No es muy caudaloso, pero tras el último periodo de lluvias, lucía precioso. El camino era muy placentero con frecuentes cruces del río, saltando de piedra en piedra. A mitad de recorrido pasamos por la Masía de los Roncales, lugar acondicionado para el alojamiento rural, bastante animado debido al puente festivo.
Llegando al abandonado molino de Joaquín, el sendero se retuerce por la ladera izquierda del curso fluvial, para ganar cierta altura y dar paso a una zona de cascadas. Es la zona más dura del recorrido, pero tomada con calma, es muy asequible y vale la pena, por la fresca recompensa de los parajes que nos brinda el río. En las inmediaciones de la Masía del Carbo, se toma un descenso pronunciado, que no lleva a una preciosa cascada, con una poza de clarísimas aguas, que invitan al baño. Allí nos refrescamos y nos solazamos con la vista del paraje.
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Se puede completar la excursión remontando la cascada, hasta el mismo nacimiento del río, con una sucesión de nuevas cascadas, que resulta muy atractiva, pero no nos daba tiempo a más y comenzamos el regreso, por el lado contrario, hasta llegar de nuevo al molino de Joaquín, desandando la senda por el mismo sitio de la ida.
Recompensamos nuestro esfuerzo con una suculenta comida en un restaurante del pueblo, regado con fresca cerveza para aplacar la sed y el calor de la jornada.
Finalmente nos acercamos al cercano pueblo medieval de Puertomingalvo (Teruel), dando un paseo por callejas empedradas, flanqueadas de casas de piedra muy bien cuidadas y con las preciosas vistas de los alrededores que se aprecian desde sus murallas.
La asistencia fue un poco precaria, pero los que salimos lo hicimos con ilusión. Desde aquí animamos a toda la Parroquia, incluidos familiares y amigos, para que se apunten a la próxima. Basta con manifestar el deseo de participar, facilitando e-mail o teléfono al P. Javier y serán avisados cuando se organice una nueva excursión.

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CHULILLA: PINTURAS RUPESTRES Y PUENTES COLGANTES DE LA GARGANTA DEL TURIA

Hoy domingo 1 de Febrero, hemos realizado una bonita excursión por los alrededores de Chulilla, retando al mal tiempo anunciado, con predicción de vientos y frío. Íbamos a ser un buen puñado de gente, pero entre los constipados y alguna reticencia al frío, nos juntamos 11 personas, acompañados de nuestro fiel amigo Roco.GRUPO 01Queríamos visitar las pinturas rupestres del barranco de Valfigueras, subir hasta el embalse de Loriguilla y desde allí seguir la garganta del Turia para regresar a Chulilla, pero ideamos una ruta alternativa para paseantes, en la que se podía visitar el Charco Azul, donde los Chulillanos toman el baño en verano, a más de dar una vuelta por el pueblo y su castillo medieval. De esta manera se formaron dos grupos, el primero de siete personas más el perro y el segundo por las otras cuatro.
CARMEN-SACRI-01Aparcamos poco antes de entrar a Chulilla y comenzamos a andar pasadas las 9h, descendiendo directamente hacia el río, buscando el puente que cruza el Turia cuando sale de la profunda garganta y se abre a la fértil huerta. Cruzamos a la otra orilla y tomamos en leve ascenso, el camino hacia el barranco de Valfigueras, primero por pista y luego por senda, admirando su escarpada profundidad, pero la senda, poco a poco se va acercando a su lecho, justo donde hace unos años, se descubrieron unas pinturas rupestres de tipo levantino, sobre una pared de difícil acceso, que se puede salvar por unas escaleras de madera. Para un profano son un poco difíciles de ver, pero pudimos distinguir unas cuantas figuras. GRUPO-06 GRUPO-08 GRUPO-10El día no era tan frío como lo pintaban, ni hacía viento anunciado, pero apetecía almorzar al sol, así que, una vez vistas las pinturas, avanzamos un centenar de metros hasta un rinconcito soleado y resguardado. La única pega fue que, al dividirnos en dos grupos, no pudimos disfrutar conjuntamente de las exquisiteces que unos y otros habían preparado para la ocasión.
Reanudado el camino seguimos por una pista en llevadera ascensión, hasta avistar el pantano de Loriguilla y, ahora en apreciable descenso, continuamos hasta la misma presa, cruzando hasta el otro lado, para coger un camino que nos llevaba hasta la parte baja de la gran pared que sujeta las aguas, que no eran muchas, debido a la sequía, pero tampoco era nada alarmante.
A partir de aquí es un paseo junto al río, entre unas grandes paredes verticales a uno y otro lado, plagadas de escaladores, que nos paramos varias veces a contemplar. También nos cruzamos con muchos senderistas, que aprovechando la mañana dominical, habían ido en coche hasta el propio pantano y recorrían el curso del río por la preciosa garganta.
APAISAJE-02A medida que nos acercábamos a Chulilla, la garganta se estrechaba, hasta tal punto que han tenido que construir un par de puentes colgantes, para subir a lo alto del acantilado. Al parecer, estos puentes ya existían antaño y fueron utilizados por los obreros que construyeron el pantano, para ir y volver al pueblo, pero los destruyó la riada del 57. A partir de aquí el río queda encajonado y solo se puede ver desde lo alto del acantilado. En su momento, por aquí bajaban los gancheros, conduciendo los troncos de madera desde Cuenca y en los recovecos de este lugar, se quedaban trabados, jugándose la vida para desatascarlos.
En la última hoz nos encontramos con un mirador desde donde se ve el Charco Azul a nuestros pies y un azud, para separar un canal de riego, que discurre por túneles, atravesando la gran peña sobre la que se asienta Chulilla, a la que llegamos en un suspiro.
Entre tanto, el otro grupo subió primeramente al castillo, desde se domina la salida de la garganta y tras el almuerzo, descendieron hacia el puente de la zona de huertas y sin cruzarlo, se introdujeron aguas arriba por la garganta del Turia hasta el Charco Azul, recorriéndolo por unas pasarelas colgadas de la vertical pared rocosa, sobre las limpias aguas del remanso que forma el río y que invita al baño, pero con otra temperatura más veraniega, así que volvieron a la plaza del pueblo, donde nos reunimos todos.
Total, unos 14 km muy llevaderos del recorrido largo y unos 6 km del corto, que hicieron las delicias de todos, dejándonos unas terribles ganas de repetir cuanto antes.

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Nueva Jornada de Senderismo

El próximo domingo 1 de Febrero, los amigos del senderismo en la Parroquia nos juntamos para una nueva jornada.   A las 8 de la mañana en la puerta de la Parroquia.
Se adjunta el mapa de la ruta a realizar este domingo por los alrededores de Chulilla.
Hay dos opciones, puesto que vendrán niños/as y personas con posibilidades reducidas.
La ruta larga tiene unos 14 km y un desnivel acumulado de unos 450 m. Yo la calificaría de dificultad media o media-baja. No tiene a penas dificultades si exceptuamos el paso por dos puentes colgantes, que pueden dar algún vértigo, pero son de reciente construcción, colgados de cables de acero y con protecciones por todas partes. Luego hay algún tramo un poco aéreo sobre el tajo del Turia, pero con no asomarte, listo.
El recorrido fácil es para cualquier persona. Se trata de llegar al Charco Azul, lugar donde los chulillanos toman el baño en verano. El recorrido tiene unos 4 km y un desnivel de unos 100 m., pero totalmente asequible y sin peligro. Es un paseo. Se baja desde el pueblo al río por una pista forestal y a la vuelta se sube por un sendero. Para completar el día, mientras regresan los del recorrido largo, se puede ir hasta la cueva de Gollisno en un desvío al principio de la ruta (será 1 km más entre ida y vuelta) o cuando llegas de vuelta, visitar el castillo, en la parte alta del pueblo (o las dos opciones).
Para más información contactar por email con la Parroquia o a través de este post
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Jornada de Senderismo en la Parroquia

GRUPO-02 GRUPO-ALMUERZO GRUPO-COMIDA PAISAJE-09-FRARES PAISAJE-11-AMARILLOS PAISAJE-14 VALLE PAISAJE-17-FRARES PAISAJE-22-VALLE PAISAJE-24-FRARES PAISAJE-FORAT-FRARES-02 PLA DE LA CASA-01 PLANO-01 TRAVESIA PLA DE LA CASA P1170754planoExiste un gran conflicto entre el merecido descanso dominical y el necesario madrugón para ir a la montaña, máxime cuando la excursión es lejana y con carreteras sinuosas.
A duras penas logramos salir a las 8h de la puerta de la Parro, en dirección a Alcoy y el siguiente desvío hacia la zona alta de la Vall de la Gallinera. Además, por aquello de acortar los km. de la etapa, tuvimos que dejar un coche en cada extremo, por lo que comenzamos a andar a más de las 10h.
Éramos 10 senderistas de variada forma física, pero con terribles ganas de disfrutar de la montaña. El día salió un poco chungo, bastante nublado y con niebla, registrando una leve llovizna al principio que molestó algo a la hora de sentarnos a almorzar junto a la fuente de Espinal. Hasta tres grupos de caminantes pasaron mientras almorzábamos.
Al proseguir la marcha la senda se hizo bastante exigente y hacia la mitad, al llegar al desvío hacia los Frailes, tuvimos que parar para hacer reagrupamiento. Nos acercamos por sendero más o menos llano atravesando una gran pedrera, hasta las curiosas e impresionantes formaciones rocosas que llaman “Los Frailes” y cuando el camino se empinó de consideración, los más avezados subimos hasta un precioso lugar rodeado de rocas puntiagudas, horadadas y de formas caprichosas, que nos dejó boquiabiertos. Luego volvimos sobre nuestros pasos para reunirnos con los que no subieron y retomamos la exigente subida hasta la Font Roja y el collado Borrell. Allí, los que ya estaban hartos de tanto subir, rodearon la cumbre del Pla de la Casa y el resto afrontamos un fuerte repechón para llegar a la nevera existente a los píes de la cumbre, la cual alcanzamos tras una breve trepada. Desde allí hablamos por los walkis con los que no habían subido, que estaban esperando en la confluencia de senderos, pero se quedaban fríos y decidieron seguir la marcha, acometiendo la bajada hacia Fageca.
El sol había salido tímidamente, pero la vista estaba bastante brumosa, así que, después de identificar algunas localidades, montañas y el propio mar, iniciamos la bajada, al principio bastante pedregosa e incómoda, pero luego más firme y segura, lo que nos facilitó la marcha y que alcanzáramos a los que se habían adelantado. Entre las paradas por el almuerzo, el disfrute del paisaje y el cansancio, se había hecho bastante tarde, así que, los dos más ágiles nos fuimos por delante hasta Fageca y nos acercamos al restaurante, donde ya nos esperaban. Eran las 15,15h y los demás llegaron media hora después, dándonos tiempo a tomar una refrescante cerveza con unos aperitivos.
Todos los dolores, cansancios y protestas por la dureza de la etapa, se olvidaron cuando nos sacaron la suculenta olleta, de la cual repetimos la mayoría. Y ya más contentos, regresamos a casa, llegando con la primera oscuridad de la noche.
En total fueron 12 km y algo más de 1000 m de desnivel acumulado en algo más de 5 horas. Para la próxima prometemos estudiar una excursión más suave y placentera.