CONVIVENCIA de MONCADA 2017

FOTOS: Convivencia parroquial en Moncada-2017

 

Nuevamente como viene siendo de costumbre, finalizando el ejercicio parroquial 2016/2017, antes de que entre el calentito verano, una treintena de feligreses nos reunimos en una pinada de Moncada (Casa de las Obreras de la Cruz) el sábado 10 de junio para evaluar y concluir las actividades anuales en una jornada de convivencia parroquial.

Al llegar a Moncada nos repartimos en tres grupos de trabajo para reflexionar sobre tres textos previamente preparados por el P. Javier. Los textos seleccionados nos ayudaron a ahondar en la realidad de la Iglesia como familia congregada de los amigos de Jesucristo para celebrar juntos la Eucaristía, vivir la fe, la esperanza y la caridad. Una Iglesia que necesita echar sus raíces en la vida y el hogar de cada cristiano. Nos preguntamos si cada Eucaristía celebrada juntos nos ayuda a ser más amigos de Jesús, amigos entre nosotros y a crecer en el amor. Soñamos juntos el ideal de Iglesia que queremos construir juntos, un lugar de vida para todos, de fraternidad, perdón, escucha mutua, ternura, calor… y de acogida. Una Iglesia de puertas abiertas, lugar de descanso y de encuentro con el Señor y el prójimo.

Después de los trabajos grupales y el plenario para recoger juntos el fruto de las reflexiones grupales pasamos al banquete fraternal. Los asistentes aportaron sus viandas a la comida fraternal, concluyendo el día con la celebración de la Eucaristía participada, la consabida foto de grupo, la despedida y los mejores deseos para todos los concurrentes.

Feligrés SPP

 

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Los ángeles cantaron y llovió en Valencia

El Viernes 16 de Diciembre, una vez justificados, purificados y reconciliados con Dios y con los hermanos, estaba previsto subir a los locales parroquiales para disfrutar de la cena de Navidad. Por eso acudimos a la Parroquia, con el paraguas en una mano y la bolsa con el bocadillo en la otra, a reconfortarnos espiritual y materialmente.

Pero, en plena celebración, la tormenta hizo de las suyas y…¡zas! la iglesia y medio barrio a oscuras. Las luces de emergencia funcionaron, dejando la capilla en una acogedora penumbra que hizo más fácil la confesión de los pecados. Las lecturas y oraciones se completaron gracias a la linterna led de bolsillo que el “tecno-cura” (P. Javier) sacó de la manga.

Hasta aquí, todo perfecto. Pero llegaron las dudas ¿Cómo vamos a cenar a oscuras? ¿Y si nos tragamos un hueso del pavo, o una espina del besugo? Mientras se hacía recuento de linternas y se empezaba a buscar las velas por la sacristía, llegó la luz. Y se fué, y volvió, y así sucesivamente…

Entretanto, los/las voluntarios encargados del catering ya habían preparado las mesas, dispuesto los vasos y las bebidas, los complementos, etc. Todo invitaba a sentarse y a consumir el bocadillo que cada uno traía y los dulces que iban saliendo por aquí y por allá. Especial homenaje a Mª Jesús por sus “no-sé-qué” rellenos de cabello de ángel y a Sacri por ese bizcocho de chocolate.

Salieron a relucir panderos y panderetas y logramos rescatar la vieja, monumental matraca, que solía enarbolar el bueno de Eduardo q.e.p.d. y Joaquín consiguió salvar de la carcoma. Una pieza de museo a la que el mismo Joaquín logró arrancar las notas más profundas. Con estos mimbres, se formó un coro de ángeles, como se puede apreciar en las fotografías, que no cesó en su esfuerzo hasta garantizar que la lluvia seguiría cayendo en Valencia durante todo el fin de semana.

Éramos curenta-y tantos y lo pasamos muy bien.

FOTOS CENA NAVIDEÑA-2016

La paella es preludio de Navidad

En la Parroquia tenemos la suerte que, para saber que se acerca la Navidad, no es necesario mirar los anuncios de televisión, los escaparates de los comercios o la decoración de las calles. Basta con atender la invitación a compartir una paella solidara.

En efecto, la festividad de San Pedro Pascual es la antesala de la Navidad y en esa fecha, como cada año, convocados por los entusiastas colaboradores de la Fundación Concordia, nos hemos reunidos a comer unas raciones de paella en el comedor del Colegio. La recaudación neta, ya se sabe, va destinada a la Fundación.

Este año, tras la misa patronal y el aperitivo, fuimos noventaitantas bocas, con noventaitantas cucharas que dimos cuenta de noventaitantos platos de paella, servidos amorosamente por “jóvenes” voluntarios de Concordia. Las bebidas, los postres- por cierto, deliciosas las mandarinas-, los cafés y las infusiones estuvieron en su punto.

Como estuvieron en su punto los alegres cantores que se arrancaron con los villancicos más tradicionales. Había que ver al P, Dominique jaleando a los peces que beben en el río…, ante la mirada complacida del P. Javier y la sonrisa de todos los reunidos.

Gracias, de verdad, a los colaboradores de Concordia que se esfuerzan cada año en organizar esta comida con motivo de la fiesta de S. Pedro Pascual.

Ahora vamos a por la celebración Penitencial, la cena de Navidad, la Misa del gallo, el chocolate de madrugada, etc..¡Animo, que no decaiga la fiesta!, …que son días para compartir.

Nota: En otro lugar de este blog podrás ver las fotos de la comida. Pueba en este enlace

 

 

Recemos por los pinos (Asamblea parroquial de Junio 2016)

El sábado 11 de Junio, como cada año, acudimos a la casa que las Obreras de la Cruz tienen en Moncada, para celebrar nuestra Asamblea Parroquial.

Que todos seríamos un año más viejos que el anterior ya estaba asumido. Que tendríamos más achaques y las mesas y sillas pesarían más, como cada año, también. Que subir al 2º piso resultaría incómodo, por supuesto -¡Bendito ascensor!.

Y nos sorprendimos  a nosotros mismos con una asistencia record: debimos llegar casi a 50, si contamos las incorporaciones tardías. ¡Faltaban sillas para tanta gente, se agotaron las copias de los documentos de trabajo que había preparado el P. Javier, hasta en la misa hubo quien se quedó en el pasillo!

Lo que no contábamos es que la sombra sería menguante, porque los pinos están enfermos y los que, pese al tratamiento, no resisten, van siendo talados. ¡Ay! – decían algunos – al año que viene habrá que montar una carpa.

Pero el tiempo fue indulgente con nosotros y hubo brisa suficiente para refrescar nuestras mentes reflexionantes.

No faltó la animada tertulia durante la comida, a lo largo de una extensísima mesa, la degustación de platos y dulces, obra de nuestras afamadas cocineras/os y…, a la sobremesa, entrega de unos regalitos a nuestros queridos sacerdotes, que hicieron alarde de buen humor.

¿Y la asamblea?

Comenzamos la jornada hacia las 10,30 hrs con la distribución de grupos y materiales que el P. Javier había preparado sobre el tema “Misericordiosos como el Padre” y salimos al aire libre a reflexionar y debatir. El tema dio para mucho: Unas viñetas inquietantes, que nos hicieron entrar rápidamente en materia, y unos textos – duros y densos – que nos ponían a cada uno frente a su propia conciencia. Los secretarios de cada grupo tuvieron que extremar sus habilidades para sintetizar todas las opiniones, algunas controvertidas, que surgieron en los debates. Al final, con los deberes hechos y las oraciones preparadas para la celebración Eucarística, nos reunimos a las 12:45 para la puesta en común, que se extendió hasta el límite de tiempo concedido.

Acuciados por el hambre, a las 14:00 nos otorgamos un tiempo libre para preparar las mesas bajo la menguante pinada (muchos comimos bajo el porche) y dar cuenta de los alimentos que habíamos traído.

Se completó la jornada con una Santa Misa participadísima, que celebró el P. Javier en la capilla más calurosa de todo el edificio.

Y, como es de rigor, nos hicimos la foto de grupo, en las escaleras, para testimoniar la numerosa asistencia.

Al final, a pie de coches, despedidas, abrazos, deseos de feliz verano para todos, y muy especialmente para nuestros curas, que tendrán ocasión de viajar a sus tierras queridas.

Si Dios quiere, volveremos al año que viene, pero…¡recemos por los pinos!

Un abrazo y buen verano!.

Pincha aquí para ver las fotos

Ascensión al Monduber

MONTDUBER01 MONTDUBER12 MONTDUBER30Este año hemos comenzado con renovados ímpetus y la intención de realizar, al menos, una excursión programada por mes. Para abrir boca, una vez liquidadas las sobras de turrón y dulces navideños, nos propusimos subir a la cima del Monduver.Quedamos como siempre en la puerta de la “Parro”, pero algo más tarde, para complacer la pereza de quienes siempre esperan la llegada del domingo para dormir un poco más. Todos fuimos bastante puntuales y a poco más de las 8,30h ya estábamos de viaje hacia Gandía y Barx.  El comienzo de la excursión era desde el Centro de Interpretación de la Cueva del Parapalló, pero acabamos en el pueblo y dejamos un coche allí para evitarnos retroceder andando un par de kilómetros largos para recogerlos.Sobre las 10h empezamos la caminata por una cómoda pista en ascensión, que abandonamos justo cuando giraba a la derecha en descenso. Ya estábamos cerca del collado de Rafela, junto a la peña Negra, al que se asciende por una senda más empinada. En el collado se abre una preciosa vista hacia el litoral entre las playas de Tavernes y Gandía, y con ese fondo, nos sentamos a almorzar, en un lugar soleado y resguardado del molesto aire frío que soplaba. Cada uno compartió alguna cosa, pero como siempre, la estrella fue a los postres, con el bizcocho de chocolate de Sacri. Reanudamos la marcha por una senda exigente y en continua subida, con algún puñetero escalón, que, aun tomándolo con calma, hizo mella en más de uno. Hasta Roco, el perro, pasó alguna dificultad. De todas formas, era obligado hacer de vez en cuando un descanso, para admirar el bonito paisaje, que a medida que tomábamos altura se iba descubriendo, con una vista integral de todo el golfo de Valencia.
Alcanzados los 827m de altitud de la cima del Monduver, plagada de antenas y tras localizar algunos hitos geográficos de la amplia vista, iniciamos el descenso por la pista hormigonada que facilita el acceso a los vehículos de mantenimiento de las instalaciones, hasta el collado de Les Bigues, por donde la pista toma la ladera sur, para descender hasta la carretera de La Drova. Nosotros teníamos que continuar más o menos cresteando, pero aquellos que habían sufrido más en la subida, decidieron bajar por la pista, acortando así el recorrido. Eran ya las 13h y quedaba más de la mitad del recorrido.
La ruta estaba bien marcada pero la pintura un poco descolorida, aun así, no había mayor problema en seguirla, ayudados de algunos postes indicadores y del GPS. El piso era bastante pedregoso, con roca lapiaz cortante, debido a la erosión, pero las vistas eran preciosas, a uno y otro lado de la montaña, disfrutando largo rato de ellas, por circular casi siempre por la propia cresta.
Más adelante nos asomamos por el Forat de La Drova, una ventana colgada del precipicio, con bonitas vistas. Luego tuvimos la oportunidad de subir al pico Penyalba (772m), pero lo avanzado de la hora nos aconsejó no hacerlo, rodeándolo por la ladera norte, aun así, pasamos por las cimas de El Puntal de la Font Nova y de Les Aligues, ambas de menor entidad. Cuando nos asomamos al valle de Barx, se iniciaba el vertiginoso descenso final, pasando en las primeras revueltas por la Cueva de la Galera, que es un gran abrigo, que no parece tener mucha profundidad.
Ya en la parte más baja, la senda se dulcifica y finalmente desemboca en la carretera a pocos metros de Barx, dirigiéndonos sin dudar al restaurante donde nos esperaban hambrientos los que acortaron la etapa. Terminamos sobre las 15,30h y dimos buena cuenta de la comida y sobre todo, de la bebida.
Un día excelente, en un principio algo fresco por el viento, pero al final casi veraniego con temperaturas rondando los 20º en pleno invierno. Los expedicionarios quedaron encantados, aunque con agujetas, pero con ganas de volver a salir.
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Adios a nuestro párroco Antonio – Las lágrimas derramadas eran un 10% agua y un 90% cariño y fraternidad.

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Fotos de la Misa de despedida de P. Antonio con Caminando juntos (4) Fotos de la Misa de despedida de P. Antonio con Caminando juntos (17)Tras dos años de conducir pastoralmente esta comunidad parroquial de San Pedro Pascual, a nuestro párroco Antonio Fernández Cano no se le ha ocurrido otra cosa que decirnos “adiós”, o sea, que se va. El domingo 31 de Enero lo despidieron niños y familias en la misa de 11,30, misa en la que disfrutaba él y sonreían los niños y disfrutaban los adolescentes y jóvenes de “Caminando juntos”, con sus celebraciones, cantos, diapositivas, ocurrencias y movimientos cadenciosos al ritmo de la música. Las lágrimas derramadas eran un 10% agua y un 90% cariño y fraternidad. Luego, a las 12,30, sin tiempo para reponerse del todo, tocó el turno a los mayores. Más cantos, más lágrimas y pañuelos y un saco de corazones que peligraban romperse mientras se prodigaban los abrazos y achuchones, tantos que no cabían en la hermosa maleta que la comunidad parroquial le regaló para sus viajes. Pudimos disfrutar de un agradable vídeo dedicado a nuestro párroco Antonio, amenizado con dos canciones muy apropiadas para el momento. Le espera Mallorca, el santuario de Lluc, donde continuará ejerciendo de misionero mientras tratará de sustituir la deliciosa horchata valenciana por la ensaimada mallorquina y el “tumbet”. Que los Sagrados Corazones te ayuden en tu vida de entrega misionera.
JE

Tras el encuentro de Taizé

P1210439 P1210502Tras las despedidas, las fotos, los emails, los whatsapp, ….. quedan los sentimientos y las vivencias que han supuesto en cada uno de nosotros el encuentro de Taizé en Valencia, en nuestra parroquia o en nuestros hogares para aquellos que acogimos a jóvenes peregrinos.
Está claro que el encuentro ha supuesto una dinamización a nivel diocesano. Ha supuesto que se creen lazos de unión entre los feligreses y los párrocos, que se conozca un nuevo estilo de oración, para muchos desconocido a pesar de los muchos años que la comunidad de Taizé lleva proclamando su apuesta por el ecumenismo entre los cristianos. Ha supuesto una vitalización de muchas historias de fe “aletargadas” por la rutina y la soledad. Ha supuesto una vivencia alegre y profunda para los ya comprometidos en las parroquias y para los no tan comprometidos. Y también ha supuesto una gran experiencia abrir los hogares de forma total y gratuita a desconocidos que, con tan sólo cuatro días de convivencia, los llevamos en nuestros corazones.
De todo lo vivido, me quedo con la vivencia de cómo una fe común es suficiente para que se produzca un encuentro abierto, de corazón, entre desconocidos. ¿Abriríamos nuestros hogares, lo más íntimo que tenemos, a completos desconocidos? ¿dormiríamos tranquilos sabiendo que en la habitación de al lado hay personas que hasta hace unas horas no conocíamos? ¿compartiríamos nuestra mesa, así, sin más …?
Todo esto me demuestra que cuando, en lugar de la fraternidad y el amor, anida el pecado en nuestros corazones surgen los miedos, la desconfianza, en definitiva el egoísmo y el rechazo al prójimo. Sin embargo he vivido cómo la fe en Jesús rompe barreras, crea lazos de hermandad y hace aflorar la apertura al prójimo. He sentido el espíritu de Pentecostés viendo cómo las personas nos entendemos a pesar de hablar idiomas distintos. He revivido las comunidades de los primeros apóstoles reunidos en torno a la oración. He recordado el milagro de la multiplicación de los panes y los peces donde cientos de seguidores de Jesús, venidos de lejos, exhaustos y hambrientos, compartían los escasos alimentos hasta acabar saciados,…. qué más puedo decir!!!
Gracias a la comunidad de San Pedro Pascual que, con su trabajo y ánimo, han hecho posible este encuentro en nuestra Parroquia; gracias por estar abierta a los peregrinos y por su total disponibilidad y doy gracias a Dios por el regalo que estas Navidades hemos podido vivir en nuestra ciudad y, sobre todo, en nuestros hogares.
Enrique Vela