Pase lo que pase

Ante el 19 octubre, Día Mundial del Cáncer de Mama, es oportuno compartir este hermoso poema de Magdalena Sánchez Blesa, poeta murciana. Que su fuerza y su optimismo sirvan para ayudar a todas las mujeres que estén pasando por ese duro trance.
¡Ánimo!

Pase lo que pase, me veréis erguida,
celebrando un Lunes sin ningún motivo,
dándome un abrazo con todas mis fuerzas,
ganando una guerra mundial al destino.
Pase lo que pase, seguiré adelante,
si se acaba el mundo, pintaré un camino,
Me veréis amable, pase lo que pase,

tatuando esperanzas en troncos de pino.
Me veréis soñando futuros hermosos,
escribiendo cuentos a orillas de un río.
Pase lo que pase, me veréis serena,
disparando abrazos contra mi enemigo.
Inventando estrellas en cielos desiertos,
Frecuentando lluvias, rescatando olvidos.
Remendando penas y amasando versos,
fulminando rabias, calentando fríos.
Pase lo que pase, me veréis sembrando
sonrisas abiertas en campos baldíos,
me veréis cruzando desiertos salvajes,
cimentando el suelo de sus espejismos.
Me veréis remando con el agua en contra,
hasta el nacimiento de mi “yo” más íntimo.
Pase lo que pase, tomaré mi mano,
porque tengo ganas de salir conmigo.
Pase lo que pase, me veréis viviendo,
me veréis de gala sin ningún motivo.
Celebrando el viento, celebrando el agua,
danzando en mi pecho con cada latido.

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Stephen Hawking

Escribo esto el 14 de Marzo de 2018, fecha en que se anuncia el fallecimiento del científico inglés Stephen Hawking.

La repercusión de esta noticia en primera página de todos los medios de comunicación me ha llevado a buscar cierta información sobre este notable científico, cuya producción yo no era capaz de seguir por su elevado nivel de abstracción, aunque muchas de sus publicaciones tuvieran el carácter de divulgativas.

Reconozcamos que el prestigio alcanzado era totalmente merecido, aunque otros científicos de gran nivel no tuvieron la misma notoriedad que Stephen Hawking, ya que la situación de parálisis como consecuencia de la enfermedad ELA (esclerosis lateral amiotrófica) le hizo más mediático. Efectivamente, con su prodigiosa inteligencia no hubiera conseguido ningún resultado de no ser por su tenacidad en la lucha contra los efectos de la enfermedad.

Se considera que, junto con otros científicos, su gran aportación consistió en poner – por ahora, porque en ciencia todo es provisional – el broche a la teoría del BigBang. Esto es, el Universo no es eterno, sino que nace en un momento definido, cuyo tiempo se podría calcular, desde un punto de gravedad infinita. Recordemos que la gravedad es la fuerza de atracción entre cuerpos materiales, como la que nosotros percibimos cuando intentamos elevarnos o nos cae un objeto al suelo, hacia el centro de la Tierra. Para los científicos, hablar de “gravedad infinita” significa decir que allí, en ese instante, hubo una anomalía y no se cumplían las leyes de la física con las que se viene explicando el comportamiento del Universo que conocemos.

Ha resultado interesante repasar la evolución del pensamiento de Stephen Hawking a través de una secuencia de frases suyas, extraídas de sus publicaciones y entrevistas.

  • En su libro Agujeros negros y pequeños universos y otros ensayos, editado en 1993, afirmó:

“La ciencia podría afirmar que el universo tenía que haber conocido un comienzo (…) A muchos científicos no les agradó la idea de que el universo hubiese tenido un principio, un momento de creación”.

“En el universo primitivo está la respuesta a la pregunta fundamental sobre el origen de todo lo que vemos hoy, incluida la vida.”

  • En Una Breve Historia del Tiempo, de 1988, el astrofísico señalaba que:

“…si llegamos a descubrir una teoría completa, sería el triunfo definitivo de la razón humana, porque entonces conoceríamos la mente de Dios”

  • En 2010, el científico aseguró en su libro El gran diseño:

“Dado que existe una ley como la de la gravedad, el Universo pudo y se creó de la nada. La creación espontánea es la razón de que haya algo en lugar de nada, es la razón por la que existe el Universo, de que existamos. No es necesario invocar a Dios como el que encendió la mecha y creó el Universo”  

  • Ya en 2014, en una entrevista afirmaba:

“En el pasado, antes de que entendiéramos la ciencia, era lógico creer que Dios creó el Universo. Pero ahora la ciencia ofrece una explicación más convincente. Lo que quise decir cuando dije que conoceríamos ‘la mente de Dios’ era que comprenderíamos todo lo que Dios sería capaz de comprender si acaso existiera. Pero no hay ningún Dios. Soy ateo. La religión cree en los milagros, pero estos no son compatibles con la ciencia”

Personaje controvertido, posiblemente atormentado, cuyo pensamiento oscilaba entre la astrofísica, la filosofía y la teología, y usado como emblema o referencia por muchos, aunque la mayoría de los humanos no alcancemos a entender sus enunciados, esperamos que, al final, haya conocido la Verdad.

Una buena persona

Eso nos dijo, el pasado Domingo 11 de Marzo, con toda su humildad, que sólo aspiraba a ser “una buena persona”.

Creo que es la frase que resume la celebración de acción de gracias por los 50 años de sacerdocio del P. Francisco Javier Elcano, MSSCC, ¡Nuestro padre Javier!

Ya lleva casi 17 años con nosotros, que para un Misionero no está nada mal. De hecho, aquí se ha jubilado…¿de qué?.

Siempre al pié del cañón: Primero como Párroco Javier, luego como Vicario-paciente de Emilio-párroco-viajero, de Antonio-párroco-administrador-viajero y, actualmente, de Dominique-párroco-secretario-viajero. Y, en sus ratos de ocio, usuario aventajado de herramientas informáticas y de edición de imágenes. Y lo que el destino y la Congregación dispongan.

Navarro imperturbable, siempre sonriente, en la salud y en la enfermedad, seguidor sufriente del Club Atlético Osasuna, en primera o en segunda – ¡qué más da! – convencido que no debemos esperar a la otra vida para alcanzar un trocito de felicidad. Por eso nos despide, al final de cada misa con un amable “que seáis muy felices…”

Habría que preguntarse ¿Qué pasaría por su mente de niño, cuando quería imitar a su patrón S. Francisco Javier? ¿Podía imaginar lo que significa ser Misionero?

De sus 16 años en la Patagonia trajo el olor a oveja que predica el Papa Francisco. No le queda ninguna duda de en qué lado debemos trabajar los cristianos. Su vocación social y misionera queda patente en su intenso apoyo a la Caritas parroquial, su acogida a los desahuciados que se asoman a la Parroquia, su mano extendida hacia enfermos y ancianos,…

Los que gozamos con su presencia en las reuniones de grupos sabemos bien de su claridad para poner en contexto los pasajes bíblicos y para ayudar a disipar las dudas que, necesariamente, nos abruman.

Y es reconfortante sentirse abrazado por esta “buena persona” al despedirnos, cada Domingo, a la puerta de la iglesia.

Javier, Misionero, amigo, buena persona, – en nombre de toda la familia – ¡Felicidades y muchos años!

La voz de nuestros párrocos

A nuestros párrocos los llevamos en el corazón, aunque hayan partido ya hacia otros destinos. Y estamos seguros que nuestra Comunidad también permanece en sus corazones.

Por eso les escribimos un correo a nuestros párrocos, pasado y presente, diciendo que nos gustaría poder reunirnos con todos para celebrar la Navidad pero, como no es posible, trataríamos de aprovechar las oportunidades que ofrece la tecnología para comunicarnos.

Así pues, les rogamos nos enviaran, cada uno, un pequeño mensaje navideño, dedicado a nuestra Comunidad, con el fin de publicarlos en este blog parroquial. En ello estamos:

Con estas fotos tomadas en Rwanda, el P. Emilio Velasco nos decía:

“Queridos amigos y amigas de San Pedro Pascual:

Es una verdadera alegría poder comunicarme con vosotros con motivo de la Navidad ya tan cercana para desearos a todos que podáis pasar estos días en familia y en comunidad parroquial, disfrutando de la cercanía de los vuestros y de la cercanía de ese Dios que ha querido llamarse ‘Emmanuel’, o sea, Manolo, porque se ha quedado para siempre con nosotros.

Aunque desde que tuve que dejaros no he podido volver muchas veces a visitaros, siempre os llevo en mi corazón. De verdad que me hicisteis sentir muy bien durante los trece años en que estuve en Valencia. Ahora mi vida y mi actividad han cambiado bastante pero lo que viví y aprendí con vosotros siempre irá conmigo.

Sólo os pido que sigáis rezando por mí y por toda nuestra Congregación de Misioneros de los Sagrados Corazones tan vinculada a San Pedro Pascual. La distancia nos separa pero la fe y la amistad nos unen para siempre.

Hasta la próxima.

Emilio“.

Y, con estas fotos de su archivo de chistes, el P. Antonio Fernandez también enviaba su mensaje:

“Queridos hermanos y hermanas de la Comunidad Parroquial de San Pedro Pascual de Valencia.

La distancia no es el olvido y estoy al otro lado del charco, pues ya se sabe que la isla “aisla”, pero no nos quita la comunión espiritual y de afecto tan tan tan ( campanas) grande que nos une.

Por el P Dominique y el P Javier tengo muy buenas noticias vuestras y por la gente del Consejo Parroquial (Enrique etc, etc). Concordia (Eugenio, M Jesús, Sacri, mi tocayo etc. etc.) y de Caminando Juntos (Paco, Mariajo, Celia, Elena,  Celia, Raquel, etc. etc., Oratorio (Carmen etc. etc.) y Caritas (Rafa etc. etc.), echo mucho de menos a mis queridas Martas.

Luis y Virtudes me envían en Boletín que recibo con mucho gozo.

Y por parte de Catequesis, Clara, Encarnita, Fina, Bernardo, José Antonio etc, etc, etc, me tienen al corriente de a quien he de tener presente especialmente en mis oraciones, digo especialmente porque siempre tengo una oración que repito: Señor que ninguno de los Tuyos-mios se pierda, y dales ayuda fortaleza, alegría y consuelo, según lo que necesiten en cada momento. Amén.

Os envío un montaje que desde Valencia me hizo Lydia para mi madre y otro sobre la vida que llevo.

Muchísimas gracias por cuidarme a los Padres Misioneros y porque os cuidáis los unos a los otros.

Feliz Nacimiento de Jesús, Feliz año y feliz Plataforma Elevadora.

ARRIBA LOS CORAZONES !!!!!!!!!!!!,……………….  y los CUERPOS también, siempre para arriba con espíritu y tecnología.

Antonio Fernández, Misionero muy agradecido al Señor de haber estado en San Pedro Pascual, y que se repita.”

Los ángeles cantaron y llovió en Valencia

El Viernes 16 de Diciembre, una vez justificados, purificados y reconciliados con Dios y con los hermanos, estaba previsto subir a los locales parroquiales para disfrutar de la cena de Navidad. Por eso acudimos a la Parroquia, con el paraguas en una mano y la bolsa con el bocadillo en la otra, a reconfortarnos espiritual y materialmente.

Pero, en plena celebración, la tormenta hizo de las suyas y…¡zas! la iglesia y medio barrio a oscuras. Las luces de emergencia funcionaron, dejando la capilla en una acogedora penumbra que hizo más fácil la confesión de los pecados. Las lecturas y oraciones se completaron gracias a la linterna led de bolsillo que el “tecno-cura” (P. Javier) sacó de la manga.

Hasta aquí, todo perfecto. Pero llegaron las dudas ¿Cómo vamos a cenar a oscuras? ¿Y si nos tragamos un hueso del pavo, o una espina del besugo? Mientras se hacía recuento de linternas y se empezaba a buscar las velas por la sacristía, llegó la luz. Y se fué, y volvió, y así sucesivamente…

Entretanto, los/las voluntarios encargados del catering ya habían preparado las mesas, dispuesto los vasos y las bebidas, los complementos, etc. Todo invitaba a sentarse y a consumir el bocadillo que cada uno traía y los dulces que iban saliendo por aquí y por allá. Especial homenaje a Mª Jesús por sus “no-sé-qué” rellenos de cabello de ángel y a Sacri por ese bizcocho de chocolate.

Salieron a relucir panderos y panderetas y logramos rescatar la vieja, monumental matraca, que solía enarbolar el bueno de Eduardo q.e.p.d. y Joaquín consiguió salvar de la carcoma. Una pieza de museo a la que el mismo Joaquín logró arrancar las notas más profundas. Con estos mimbres, se formó un coro de ángeles, como se puede apreciar en las fotografías, que no cesó en su esfuerzo hasta garantizar que la lluvia seguiría cayendo en Valencia durante todo el fin de semana.

Éramos curenta-y tantos y lo pasamos muy bien.

FOTOS CENA NAVIDEÑA-2016

La paella es preludio de Navidad

En la Parroquia tenemos la suerte que, para saber que se acerca la Navidad, no es necesario mirar los anuncios de televisión, los escaparates de los comercios o la decoración de las calles. Basta con atender la invitación a compartir una paella solidara.

En efecto, la festividad de San Pedro Pascual es la antesala de la Navidad y en esa fecha, como cada año, convocados por los entusiastas colaboradores de la Fundación Concordia, nos hemos reunidos a comer unas raciones de paella en el comedor del Colegio. La recaudación neta, ya se sabe, va destinada a la Fundación.

Este año, tras la misa patronal y el aperitivo, fuimos noventaitantas bocas, con noventaitantas cucharas que dimos cuenta de noventaitantos platos de paella, servidos amorosamente por “jóvenes” voluntarios de Concordia. Las bebidas, los postres- por cierto, deliciosas las mandarinas-, los cafés y las infusiones estuvieron en su punto.

Como estuvieron en su punto los alegres cantores que se arrancaron con los villancicos más tradicionales. Había que ver al P, Dominique jaleando a los peces que beben en el río…, ante la mirada complacida del P. Javier y la sonrisa de todos los reunidos.

Gracias, de verdad, a los colaboradores de Concordia que se esfuerzan cada año en organizar esta comida con motivo de la fiesta de S. Pedro Pascual.

Ahora vamos a por la celebración Penitencial, la cena de Navidad, la Misa del gallo, el chocolate de madrugada, etc..¡Animo, que no decaiga la fiesta!, …que son días para compartir.

Nota: En otro lugar de este blog podrás ver las fotos de la comida. Pueba en este enlace

 

 

La sorpresa de Pilar Rahola

Todos conocemos – o creíamos conocer  – a Pilar Rahola, personaje público de dilatada trayectoria en política y periodismo, de tendencia netamente independentista catalana, que se atribuye una ideología de izquierdas y abiertamente pro-abortista y que suele exhibir un carácter un tanto polémico en sus apariciones públicas.

Cuando hemos sabido que el director nacional de Obras Misionales Pontificias (OMP) y, por tanto, responsable de la campaña del Domund 2016, Anastasio Gil, había elegido a Pilar Rahola para pronunciar el pregón de este año, muchos hemos quedado perplejos.

El lema elegido para este Domund 2016 era “Sal de tu tierra” y, ciertamente, la Iglesia ha dado ejemplo de ese espíritu, yendo a buscar a una persona que se declara atea, pero cuyo mensaje rotundo podría ser escuchado y atendido por gran parte de la población no creyente. Así parece que lo entendieron los que llenaban el templo de la Sagrada Familia en Barcelona y así lo podemos entender nosotros, no sin sorpresa, al leer el texto del pregón.

Por razones de espacio no podemos reproducir aquí el texto completo (se puede encontrar fácilmente en internet a través de este mismo blog), pero entresacamos algunas frases significativas, pronunciadas por Pilar Rahola, sin ningún riesgo de sacarlas de contexto, porque todo el pregón está impregnado del mismo espíritu.

Decía literalmente (el subrayado es mío)

“…estoy aquí porque he recibido el inmerecido honor de ser la pregonera de un grandioso acto de amor que, en nombre de Dios, nos permite creer en el ser humano.

No soy creyente,…Pero tengo que ser sincera, porque, aunque me conmueve la espiritualidad que percibo en un lugar santo como este y admiro profundamente la elevada trascendencia que late el corazón de los creyentes, Dios me resulta un concepto huidizo y esquivo. Sin embargo, esta dificultad para entender la divinidad no me impide ver a Dios en cada acto solidario, en cada gesto de entrega y estima al prójimo que realizan tantos creyentes, precisamente porque creen. ¡Qué idea luminosa, qué ideal tan elevado sacude la vida de miles de personas que un día deciden salir de su casa, cruzar fronteras y horizontes, y aterrizar en los lugares más abandonados del mundo, en aquellos agujeros negros del planeta que no salen ni en los mapas! ¡Qué revuelta interior tienen que vivir, qué grandeza de alma deben de tener, mujeres y hombres de fe, qué amor a Dios que los lleva a entregar la vida al servicio de la humanidad! No imagino ninguna revolución más pacífica ni ningún hito más grandioso.

 Vivimos tiempos convulsos, que nos han dejado dañados en las creencias, huérfanos de ideologías y perdidos en laberintos de dudas y miedos. Somos una humanidad frágil y asustada que camina en la niebla, casi siempre sin brújula. En este momento de desconcierto, amenazados por ideologías totalitarias y afanes desaforados de consumo y por el vaciado de valores, el comportamiento de estos creyentes, que entienden a Dios como una inspiración de amor y de entrega, es un faro de luz, ciertamente, en la tiniebla.

…Hablo de ellos, de los misioneros, y esta palabra tan antigua como la propia fe cristiana… ha sido ensuciada muchas veces, arrastrada por el fango del desprecio. Es cierto que los misioneros tienen un doble deseo, una doble misión: son portadores de la palabra cristiana y, a la vez, servidores de las necesidades humanas. Es decir, ayudan y evangelizan, y pongo el acento en este último verbo, porque es el que ha sufrido los ataques más furibundos, sobre todo por parte de las ideologías que se sienten incómodas con la solidaridad, cuando se hace en nombre de Cristo…

 … hay que poner en valor la entrega de miles y miles de cristianos que, a lo largo de los siglos, han hecho un trabajo de evangelización, convencidos de que difundir los valores fraternales, la humildad, la entrega, la paz, el diálogo, difundir, pues, los valores del mensaje de Jesús, era bueno para la humanidad. Si es pertinente hacer proselitismo político, cuando quien lo hace cree que defiende una ideología que mejorará el mundo, ¿por qué no ha de ser pertinente llevar la palabra de un Dios luminoso y bondadoso, que también aspira a mejorar el mundo? ¿Por qué, me pregunto —y es una pregunta retórica—, hacer propaganda ideológica es correcto, y evangelizar no lo es? Es decir, ¿por qué ir a ayudar al prójimo es correcto cuando se hace en nombre de un ideal terrenal, y no lo es cuando se hace en nombre de un ideal espiritual?

 …Quiero decir, pues, desde mi condición de no creyente: la misión de evangelizar es, también, una misión de servicio al ser humano, sea cual sea su condición, identidad, cultura, idioma…, porque los valores cristianos son valores universales que entroncan directamente con los derechos humanos. Por supuesto, me refiero a la palabra de Dios como fuente de bondad y de paz, y no al uso de Dios como idea de poder y de imposición. Pero, con esta salvedad pertinente, el mensaje cristiano, especialmente en un tiempo de falta de valores sólidos y trascendentes, es una poderosa herramienta, transgresora y revolucionaria; la revolución del que no quiere matar a nadie, sino salvar a todos.

 Permítanme que lo explicite de una manera gráfica: si la humanidad se redujera a una isla con un centenar de personas, sin ningún libro, ni ninguna escuela, ni ningún conocimiento, pero se hubiera salvado el texto de los Diez Mandamientos, podríamos volver a levantar la civilización moderna. Todo está allí: amarás al prójimo como a ti mismo, no robarás, no matarás, no hablarás en falso…, si me disculpan la broma, solo sería necesario que los políticos aplicaran las leyes del catecismo para que no hubiera corrupción ni falsedad ni falta de escrúpulos. El catecismo, sin duda, es el programa político más sólido y fiable que podamos imaginar.

Y de la idea menospreciada, criticada y tan a menudo rechazada de la evangelización, a otro concepto igualmente demonizado: el concepto de la caridad. ¿Cuántas personas de bien que se sienten implicadas en la idea progresista de la solidaridad, y alaban las bondades indiscutibles que la motivan, no soportan, en cambio, el concepto de la caridad cristiana? Y uso el término con todas sus letras: caridad cristiana,…esta idea, que personalmente encuentro luminosa, pero que otros consideran paternalista e incluso prepotente, ha sido el sentimiento que ha motivado a millones de cristianos, a lo largo de los siglos, a servir a los demás. Y cuando hablamos de los demás, hablamos de servir a los desarraigados, a los olvidados, a los perdidos, a los marginados, a los enfermos, a los invisibles. ¡Quiénes somos nosotros, gente acomodada en nuestra feliz ética laica, para poner en cuestión la moral religiosa, que tanto bien ha hecho a la humanidad! La caridad cristiana ha sido el sentimiento pionero que ha sacudido la conciencia de muchos creyentes, decididos a entregar la vida propia para mejorar la vida de todos.

…misioneros victimas,…todos ellos, caídos en el servicio a la humanidad, motivados por su fe religiosa y por la bondad de su alma. Isabel, Manuel, Miguel son la metáfora de lo que significa el ideal del misionero: el de amar sin condiciones, ni concesiones. Si Dios es el responsable de tal entrega completa, de tal sentimiento poderoso que atraviesa montañas, identidades, idiomas, culturas, religiones y fronteras, para aterrizar en el corazón mismo del ser humano, si Dios motiva tal viaje extraordinario, cómo no querer que esté cerca de nosotros, incluso cerca de aquellos que no conocemos el idioma para hablarle.

 No encuentro palabras más intensas para describir la fuerza grandiosa del amor. He dicho al inicio de este pregón que no soy creyente en Dios, y esta afirmación es tan sincera como, seguramente, triste. ¡Estamos tan solos ante la muerte los que no tenemos a Dios por compañía! Pero soy una creyente ferviente de todos estos hombres y mujeres que, gracias a Dios, nos dan intensas lecciones de vida, apóstoles infatigables de la creencia en la humanidad. El papa Francisco ha pedido, en su Mensaje para este DOMUND, que los cristianos «salgan» de su tierra y lleven su mensaje de entrega,… porque los motiva el sentido de servicio y la fe trascendente. Es un viaje hacia el centro de la humanidad. Esta llamada nos interpela a todos: a los creyentes, a los agnósticos, a los ateos, a los que sienten y a los que dudan, a los que creen y a los que niegan, o no saben, o querrían y no pueden. Las misiones católicas son una ingente fuerza de vida, un inmenso ejército de soldados de la paz, que nos dan esperanza a la humanidad, cada vez que parece perdida.

Solo puedo decir: gracias por la entrega, gracias por la ayuda, gracias por el servicio; gracias, mil gracias, por creer en un Dios de luz, que nos ilumina a todos.”

La primera lección que recibimos es que no se puede juzgar a las personas por las etiquetas que llevan puestas. Hay que escucharles y entender su mensaje. Todos podemos tener una porción de verdad.

La segunda es admitir que una persona no creyente tenga más valentía para expresarse públicamente en estos términos que los que frecuentamos las parroquias para nuestra misa y nuestras reuniones.

Y, finalmente, que teniendo tan cerca a nuestros Misioneros, apenas somos capaces de descubrir ese espíritu de amor y entrega que señala Pilar Rahola, y de impregnarnos nosotros  mismos de ese espíritu.