CHULILLA: PINTURAS RUPESTRES Y PUENTES COLGANTES DE LA GARGANTA DEL TURIA

Hoy domingo 1 de Febrero, hemos realizado una bonita excursión por los alrededores de Chulilla, retando al mal tiempo anunciado, con predicción de vientos y frío. Íbamos a ser un buen puñado de gente, pero entre los constipados y alguna reticencia al frío, nos juntamos 11 personas, acompañados de nuestro fiel amigo Roco.GRUPO 01Queríamos visitar las pinturas rupestres del barranco de Valfigueras, subir hasta el embalse de Loriguilla y desde allí seguir la garganta del Turia para regresar a Chulilla, pero ideamos una ruta alternativa para paseantes, en la que se podía visitar el Charco Azul, donde los Chulillanos toman el baño en verano, a más de dar una vuelta por el pueblo y su castillo medieval. De esta manera se formaron dos grupos, el primero de siete personas más el perro y el segundo por las otras cuatro.
CARMEN-SACRI-01Aparcamos poco antes de entrar a Chulilla y comenzamos a andar pasadas las 9h, descendiendo directamente hacia el río, buscando el puente que cruza el Turia cuando sale de la profunda garganta y se abre a la fértil huerta. Cruzamos a la otra orilla y tomamos en leve ascenso, el camino hacia el barranco de Valfigueras, primero por pista y luego por senda, admirando su escarpada profundidad, pero la senda, poco a poco se va acercando a su lecho, justo donde hace unos años, se descubrieron unas pinturas rupestres de tipo levantino, sobre una pared de difícil acceso, que se puede salvar por unas escaleras de madera. Para un profano son un poco difíciles de ver, pero pudimos distinguir unas cuantas figuras. GRUPO-06 GRUPO-08 GRUPO-10El día no era tan frío como lo pintaban, ni hacía viento anunciado, pero apetecía almorzar al sol, así que, una vez vistas las pinturas, avanzamos un centenar de metros hasta un rinconcito soleado y resguardado. La única pega fue que, al dividirnos en dos grupos, no pudimos disfrutar conjuntamente de las exquisiteces que unos y otros habían preparado para la ocasión.
Reanudado el camino seguimos por una pista en llevadera ascensión, hasta avistar el pantano de Loriguilla y, ahora en apreciable descenso, continuamos hasta la misma presa, cruzando hasta el otro lado, para coger un camino que nos llevaba hasta la parte baja de la gran pared que sujeta las aguas, que no eran muchas, debido a la sequía, pero tampoco era nada alarmante.
A partir de aquí es un paseo junto al río, entre unas grandes paredes verticales a uno y otro lado, plagadas de escaladores, que nos paramos varias veces a contemplar. También nos cruzamos con muchos senderistas, que aprovechando la mañana dominical, habían ido en coche hasta el propio pantano y recorrían el curso del río por la preciosa garganta.
APAISAJE-02A medida que nos acercábamos a Chulilla, la garganta se estrechaba, hasta tal punto que han tenido que construir un par de puentes colgantes, para subir a lo alto del acantilado. Al parecer, estos puentes ya existían antaño y fueron utilizados por los obreros que construyeron el pantano, para ir y volver al pueblo, pero los destruyó la riada del 57. A partir de aquí el río queda encajonado y solo se puede ver desde lo alto del acantilado. En su momento, por aquí bajaban los gancheros, conduciendo los troncos de madera desde Cuenca y en los recovecos de este lugar, se quedaban trabados, jugándose la vida para desatascarlos.
En la última hoz nos encontramos con un mirador desde donde se ve el Charco Azul a nuestros pies y un azud, para separar un canal de riego, que discurre por túneles, atravesando la gran peña sobre la que se asienta Chulilla, a la que llegamos en un suspiro.
Entre tanto, el otro grupo subió primeramente al castillo, desde se domina la salida de la garganta y tras el almuerzo, descendieron hacia el puente de la zona de huertas y sin cruzarlo, se introdujeron aguas arriba por la garganta del Turia hasta el Charco Azul, recorriéndolo por unas pasarelas colgadas de la vertical pared rocosa, sobre las limpias aguas del remanso que forma el río y que invita al baño, pero con otra temperatura más veraniega, así que volvieron a la plaza del pueblo, donde nos reunimos todos.
Total, unos 14 km muy llevaderos del recorrido largo y unos 6 km del corto, que hicieron las delicias de todos, dejándonos unas terribles ganas de repetir cuanto antes.

ANGEL GRUPO-07 GRUPO-09CHARCO AZUL-01 APAISAJE-01

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Un pensamiento en “CHULILLA: PINTURAS RUPESTRES Y PUENTES COLGANTES DE LA GARGANTA DEL TURIA

  1. ¡Qué buena pinta! Las dos opciones. ¡Enhorabuena!
    Por mi parte, igual que otras veces que me lo he perdido, me dais envidia ….
    Si mi marido se la ha aprendido, a ver si vamos de nuevo…

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